Sueño fragmentado: un estudio con 95.000 personas lo asocia con más ansiedad y decenas de enfermedades
Un estudio con más de 95.000 personas halló que el sueño fragmentado y dormir menos de cinco horas se asocian con más ansiedad y con decenas de enfermedades.

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El sueño fragmentado, el que se interrumpe varias veces durante la noche, se asocia con un mayor riesgo de ansiedad y de otros problemas de salud. Así lo muestra un estudio que siguió durante casi nueve años a más de 95.000 personas y que midió su descanso con sensores, no con lo que cada participante recordaba.
La investigación fue dirigida por un equipo de la Universidad Médica Capital de Beijing, se publicó en la revista PLOS Medicine y fue reseñada por Infobae el 18 de septiembre de 2026.
Cómo se hizo
Participaron 95.559 personas adultas de mediana edad y mayores del Biobanco del Reino Unido, un gran registro de datos de salud. Cada una usó durante siete días y siete noches un acelerómetro en la muñeca, un sensor que registra el movimiento. Con esos datos, un algoritmo estimó cuánto durmieron, cuántas veces se despertaron, qué tan regulares fueron sus horarios y cuánto tiempo pasaron en cada fase del sueño.
Después se siguió su estado de salud durante un promedio de 8,9 años.
Qué encontró
- Dormir entre seis y ocho horas se asoció con el menor riesgo en 69 de las 86 enfermedades analizadas.
- Dormir menos de cinco horas se asoció con mayor probabilidad de desarrollar 37 afecciones.
- La fragmentación y los despertares nocturnos se asociaron con más riesgo de ansiedad y de trastornos por consumo de sustancias.
- Más sueño profundo se asoció con menor riesgo de siete condiciones, entre ellas la depresión mayor y la diabetes tipo 2.
- Más sueño REM, la fase en la que más se sueña, se asoció con menor riesgo de 83 enfermedades.
Por qué no solo importan las horas
El aporte del estudio es mostrar que la calidad y la continuidad del descanso pesan además de la cantidad. Se puede pasar ocho horas en la cama y dormir mal si el sueño se corta muchas veces o si los horarios cambian todos los días.
Durante la noche el cerebro recorre varias veces un ciclo de fases. Cada interrupción obliga a empezar de nuevo y reduce el tiempo en las fases más reparadoras.
Los límites del estudio
Es una investigación observacional. Muestra que dormir mal y enfermarse aparecen juntos, pero no prueba que una cosa cause la otra. En salud mental la relación va en los dos sentidos: la ansiedad y la depresión alteran el sueño, y dormir mal empeora la ansiedad y el ánimo.
Además, el sueño se midió durante una sola semana, en una población del Reino Unido de mediana edad en adelante. No se sabe cuánto se aplican los resultados a personas más jóvenes o de otros países.
Qué ayuda a tener un sueño más continuo
- Horarios regulares para acostarte y levantarte, incluso los fines de semana.
- Menos cafeína y alcohol en las horas previas: el alcohol ayuda a dormirse, pero fragmenta el sueño.
- Un cuarto oscuro, silencioso y fresco.
- Pantallas fuera de la cama.
- No mirar la hora si te despertás: calcular cuánto falta aumenta la tensión.
En nuestra guía de higiene del sueño desarrollamos estos hábitos, y en la nota sobre rumiación nocturna contamos qué hacer cuando lo que no deja dormir son los pensamientos.
Cuándo consultar
Despertarse alguna vez en la noche es normal. Conviene consultar si dormís mal la mayoría de las noches durante más de tres semanas, si el cansancio afecta tu día, o si alguien nota que roncás fuerte o hacés pausas al respirar mientras dormís. Algunos problemas de sueño tienen causas médicas tratables. Si además hay preocupación constante o tristeza, en qué es la ansiedad y en recursos de ayuda encontrás por dónde empezar.


