Ataque de pánico: qué es, cómo reconocerlo y qué hacer en el momento
Un ataque de pánico puede sentirse como una emergencia, pero pasa. Cómo distinguirlo, qué ayuda mientras ocurre y cuándo consultar.

Un ataque de pánico es un episodio de miedo intenso que aparece de golpe y alcanza su punto máximo en pocos minutos. Quien lo atraviesa suele sentir que algo muy grave está por pasar, aunque no haya un peligro real.
Cómo se siente
Los síntomas más frecuentes son:
- Palpitaciones o sensación de que el corazón late muy fuerte.
- Falta de aire, opresión en el pecho o sensación de ahogo.
- Temblores, sudoración, mareos.
- Sensación de irrealidad o de estar desconectado del propio cuerpo.
- Miedo a perder el control, a desmayarse o a morir.
Como varios síntomas se parecen a los de problemas cardíacos, ante un primer episodio es importante una consulta médica para descartar otras causas.
Qué hacer mientras ocurre
- Recordá que pasa. Los ataques de pánico son muy desagradables, pero no son peligrosos en sí mismos y ceden solos.
- Respirá más lento, no más profundo. Exhalar despacio, contando hasta cinco, ayuda a regular la respiración.
- Anclate en el presente. Nombrar cinco cosas que ves, cuatro que podés tocar y tres que escuchás ayuda a salir del circuito del miedo.
- No huyas si podés evitarlo. Quedarte donde estás, si es seguro, enseña al cuerpo que la situación no era una amenaza.
Cómo acompañar a alguien
Hablale con calma y en frases cortas. Preguntale qué necesita, ofrecé quedarte cerca y evitá frases como “tranquilizate” o “no es nada”: lo que siente es real, aunque no haya peligro.
Cuándo consultar
Si los ataques se repiten, si empezás a evitar lugares o situaciones por miedo a que aparezcan, o si te preocupa constantemente tener otro, consultá con un profesional. El trastorno de pánico responde bien al tratamiento psicológico y, en algunos casos, farmacológico.


