Inteligencia artificial y ansiedad: un estudio de la UBA asocia el uso frecuente con más malestar
Seis de cada diez personas usan inteligencia artificial y el uso frecuente se asocia con más ansiedad, según el relevamiento nacional de la UBA. Qué significa.

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El uso de inteligencia artificial y la ansiedad aparecen vinculados en el último relevamiento nacional del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Según el informe, el 59% de las personas encuestadas usa herramientas de inteligencia artificial, y quienes las usan con frecuencia muestran más síntomas de ansiedad y más malestar psicológico general.
El estudio se hace todos los años desde 2020. La edición difundida a fines de marzo de 2026 se basa en una encuesta online a 2.213 personas adultas de todo el país, con escalas clínicas validadas internacionalmente, según explicó Chequeado.
Qué encontró el estudio
- 59% de las personas consultadas usa herramientas de inteligencia artificial.
- 97% usa redes sociales.
- 92,6% preferiría atenderse con un profesional humano antes que con una inteligencia artificial.
- 7,4% elegiría una inteligencia artificial para hablar de su salud mental. Ese grupo es el que presenta niveles más altos de ansiedad y depresión.
El informe también muestra que el 6,5% de la población está en riesgo de tener un trastorno mental, una proporción menor que el 8,7% del relevamiento anterior. Las personas de 18 a 29 años y quienes se perciben en una situación económica más difícil son los grupos más afectados, de acuerdo con la reseña de Infobae.
Una asociación no es una causa
El dato pide una lectura cuidadosa. Que dos cosas aparezcan juntas en una encuesta no significa que una provoque la otra. El estudio no permite saber si usar inteligencia artificial aumenta la ansiedad o si las personas que ya se sienten ansiosas recurren más a estas herramientas, por ejemplo para buscar respuestas rápidas a lo que les preocupa.
Las dos explicaciones son posibles y pueden darse a la vez. Lo que sí deja en claro el relevamiento es que una parte de quienes peor la están pasando busca contención en una pantalla.
Por qué importa el acceso a tratamiento
El mismo informe ayuda a entender ese recurso. Solo el 29% de las personas encuestadas está en tratamiento psicológico. Entre quienes no lo están, la mitad cree que lo necesita, y el motivo más mencionado para no empezar es no poder pagarlo (43%).
Cuando la atención profesional queda lejos, es esperable que se busquen alternativas a mano. Un asistente conversacional puede servir para ordenar ideas o encontrar información general, pero no evalúa riesgos, no conoce tu historia y no reemplaza un tratamiento.
Qué podés hacer si usás estas herramientas
- Usalas para informarte, no para diagnosticarte: una lista de síntomas no es una evaluación.
- Prestá atención a cómo te sentís después: si consultar una y otra vez te deja con más preocupación, es una señal para frenar.
- No postergues la consulta: si el malestar se sostiene, hablar con un profesional sigue siendo el camino con más respaldo.
Cuándo consultar
Si la preocupación es constante, te cuesta dormir o concentrarte, o evitás situaciones por miedo, conviene pedir una consulta. En qué es la ansiedad explicamos cómo reconocerla, y en la guía para acceder a un psicólogo por obra social, prepaga o en el sistema público contamos qué cobertura te corresponde. Si necesitás hablar con alguien ahora, en recursos de ayuda están las líneas gratuitas.


