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Redes sociales y ansiedad: un estudio de la UNLP midió el efecto de las experiencias negativas

Un experimento con 506 estudiantes de la Universidad de La Plata muestra que las malas experiencias en redes sociales elevan la ansiedad, sobre todo en varones.

3 min de lectura

Un hombre joven mira su celular de noche, con edificios iluminados de fondo
Foto: Julio Lopez / Unsplash
En esta nota
  1. Cómo se hizo el estudio
  2. Qué encontró
  3. Cómo leer estos resultados
  4. Qué sirve tener en cuenta
  5. Cuándo consultar

Las redes sociales y la ansiedad están relacionadas, pero no solo por la cantidad de horas frente a la pantalla. Un estudio argentino mostró que lo que pasa adentro de las redes pesa tanto como el tiempo de uso: imaginar una experiencia negativa alcanzó para elevar la ansiedad de un grupo de estudiantes de manera medible.

La investigación fue realizada por el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata, y fue difundida el 7 de agosto de 2026 por La Nación.

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Cómo se hizo el estudio

Participaron 506 estudiantes de primer año de la universidad, con una edad promedio de 19,8 años y una proporción casi igual de mujeres y varones. Se los dividió al azar en dos grupos.

A un grupo se le presentaron cinco situaciones hipotéticas en redes sociales:

  • Falta de respuesta a una publicación propia.
  • Comentarios negativos.
  • Imágenes idealizadas de otras personas.
  • Videos generados con inteligencia artificial.
  • Exclusión social, como quedar afuera de un plan o de un grupo.

El otro grupo vio contenido neutro. Inmediatamente después, todos completaron el STAI, un cuestionario de veinte preguntas que se usa en todo el mundo para medir la ansiedad.

Qué encontró

Quienes estuvieron expuestos a las situaciones negativas tuvieron 1,70 puntos más de ansiedad en esa escala que el grupo de comparación. El equipo de investigación resume la conclusión en una idea: la calidad del contenido es tan importante como el tiempo de pantalla.

El resultado que más llamó la atención fue el de género. Los varones mostraron una reacción emocional mayor ante los estímulos negativos, algo que contrasta con estudios previos, que suelen encontrar niveles de ansiedad más altos en las mujeres.

Cómo leer estos resultados

El diseño tiene una ventaja: al asignar los grupos al azar, la diferencia se puede atribuir a lo que vieron y no a características previas de cada persona. También tiene límites. Mide la ansiedad en el momento, no semanas después, y trabaja con escenarios imaginados y con estudiantes universitarios de una sola institución. No dice cuánto dura el efecto ni si se repite igual en otras edades.

Aun así, coincide con algo que muchas familias observan: un mismo rato en el celular puede ser entretenido o angustiante según lo que ocurra en él.

Qué sirve tener en cuenta

  • Preguntar por el contenido, no solo por las horas: qué vieron, qué les escribieron, cómo se sintieron.
  • Nombrar lo que pasa: que nadie reaccione a una publicación o quedar afuera de un grupo duele, y decirlo en voz alta le quita peso.
  • Revisar a quién se sigue: las cuentas que dejan una sensación de no estar a la altura se pueden silenciar.
  • Prestar atención también a los varones, que suelen hablar menos de lo que les afecta.

En la guía sobre pantallas y adolescentes hay ideas para abrir esa conversación en casa.

Cuándo consultar

Si el malestar después de usar redes es frecuente, si aparecen problemas para dormir, aislamiento o un miedo constante a quedar mal, conviene consultar con un profesional. En qué es la ansiedad explicamos las señales a las que prestar atención, y en recursos de ayuda encontrás dónde pedir orientación.

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