Convivencia escolar: uno de cada cuatro directivos de primaria reporta problemas graves entre estudiantes
Un informe sobre convivencia escolar con datos de las pruebas Aprender muestra que los conflictos graves se duplicaron desde 2021. Qué factor protege más.

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Los problemas de convivencia escolar crecieron en las escuelas primarias argentinas. Según un informe basado en las pruebas Aprender, el 23,8% de los directivos de primaria dice que en su escuela hay problemas graves de conflicto entre estudiantes. En 2021 esa proporción era del 11,1%.
El trabajo fue elaborado por el Observatorio de Convivencia, Violencias y Conflictividades en entornos escolares de la Fundación La Salle, con datos oficiales de 2021 a 2024, y fue difundido el 16 de septiembre de 2026 por La Nación.
Qué ven los equipos directivos
La proporción de directivos que reporta conflictos graves pasó de 11,1% en 2021 a 16% en 2022 y a 23,8% en la última medición. Los problemas que señalan con más frecuencia son:
- Peleas e insultos: 61,3%.
- Agresiones físicas: 19,2%.
- Bullying: 16,6%.
Qué cuentan los chicos y las chicas de sexto grado
Las pruebas Aprender incluyen un cuestionario para estudiantes. Entre quienes cursan sexto grado:
- 39,1% dice que se difundieron rumores sobre ellos.
- 35,2% fue empujado.
- 29,4% sufrió que le escondieran o rompieran sus cosas.
- 18,3% recibió golpes.
El factor que más protege
El hallazgo más útil del informe no está en el diagnóstico, sino en lo que funciona. El factor protector más fuerte frente a la violencia es la participación genuina de los estudiantes en la vida de la escuela. Quienes participan de la elaboración de los acuerdos de convivencia reportan niveles de violencia más bajos en todas las dimensiones medidas.
La explicación es sencilla. Una regla que se discutió y se entendió se respeta más que una que solo se impuso, y un grupo que tiene espacios para hablar de sus conflictos necesita menos resolverlos a los empujones.
Por qué importa para la salud mental
No todo conflicto es bullying. Se habla de acoso escolar cuando la agresión es repetida, intencional y ocurre en una relación de poder desigual. Las peleas ocasionales entre pares son otra cosa, aunque también merecen atención.
Sufrir acoso de manera sostenida se asocia con ansiedad, tristeza, problemas de sueño, dolores sin causa médica y rechazo a ir a la escuela. Afecta también a quienes agreden y a quienes miran sin intervenir, que aprenden que la violencia es una forma válida de relacionarse.
Señales a las que prestar atención en casa
- No querer ir a la escuela o pedir quedarse en casa con frecuencia.
- Dolores de panza o de cabeza que aparecen los días de clase.
- Útiles o ropa rotos o perdidos sin explicación.
- Cambios en el ánimo, el sueño o el apetito.
- Aislamiento o pérdida de amistades.
Qué pueden hacer las familias
- Escuchar sin minimizar: frases como “son cosas de chicos” cierran la conversación.
- No alentar la respuesta violenta: suele empeorar la situación.
- Hablar con la escuela y pedir que se active el acuerdo de convivencia.
- Preguntar también si su hijo o hija agrede o presencia agresiones: es parte del mismo problema.
Cuando el hostigamiento sigue en las redes, sirven las claves de nuestra guía sobre pantallas y adolescentes.
Cuándo consultar
Si el malestar se sostiene, si aparece un miedo intenso a ir a la escuela o cambios marcados en la conducta, conviene consultar con el pediatra o con un profesional de la salud mental, además de trabajar el tema con la escuela. En qué es la ansiedad explicamos cómo se manifiesta y en recursos de ayuda encontrás dónde pedir orientación.


